Blablá Gluglú

miércoles, octubre 18, 2006

Chile en 1906: imágenes para el Centenario

(Exposición Metro Santa Lucía)

Para aquellos blogueros que no andan en Metro...

En el año 1906, con miras al Centenario de la República, el Estado de Chile encargó a prestigiosos fotógrafos un acabado registro que diera cuenta de los aspectos más relevantes de la sociedad, cultura, arquitectura e infraestructura de la época, en virtud de la importancia de la efeméride.


Así, haciendo uso de las últimas tecnologías existentes en aquellos tiempos, fotógrafos como Obder Heffer (1860-1945) y Eduardo Spencer (1844-1914), recorrieron el país y capturaron en su lente los más importantes aspectos de la vida chilena del momento. Parte de su acucioso trabajo se materializó en dos álbumes fotográficos de gran formato y exquisita calidad técnica, titulados “Chile en 1906” (volúmenes 1 y 2), actualmente custodiados en la Colección Fotográfica de la Sala Medina de la Biblioteca Nacional. Dichos álbumes, con 182 copias de papel a la gelatina de ennegrecimiento directo, revelan interesantes aspectos de Chile en aquellos años.

Altas autoridades de la época, imágenes urbanas del Santiago de entonces, los parques Cousiño y Forestal y la Quinta Normal, además de vistas de Valparaíso y otras ciudades y paisajes del norte y sur del país, nos dan cuenta de una joven república que se aprestaba a cumplir sus primeros 100 años de vida independiente, en un marco de grandes transformaciones en urbanismo e infraestructura.


En la actualidad, los antiguos procesos fotográficos han dado paso a la tecnología digital; de los grandes laboratorios portátiles de fotógrafos itinerantes se ha transitado a la pequeña tarjeta de memoria; sin embargo, la necesidad de la comunidad de identificarse con su pasado y su presente para comprender su futuro, sigue tan vigente como antes.



viernes, junio 16, 2006

El Fondart y Molina la Hitte

Al parecer, el Fondo Nacional de Fomento de la Cultura y las Artes y el destacado fotógrafo Alfredo Molina la Hitte no fueron hechos el uno para el otro. Yo que me he empecinado en juntarlos, pero no pasa nada. Y harto empeño que le he hecho.


Estas actitudes de celestina se iniciaron por allá por el año 2002, cuando conocí a la hija del autor, quien guardaba, al interior de un baúl, uno de los más grandes tesoros que puede encontrar un amante de la fotografía patrimonial como yo: una colección de más de 9.000 placas fotográficas de su padre, que retrataban, principalmente, las actividades del espectáculo chileno de mediados del siglo XX. Me propuse, inmediatamente, dos objetivos: lograr que la Biblioteca Nacional comprara una muestra representativa de los materiales de la colección, y que el Fondart apoyara su conservación. Tras un largo proceso, logré la primera meta, pero del Fondart, nada.


Dos años más tarde, conociendo ya de manera más completa la obra del artista y gratamente sorprendido por sus inigualables fotografías, particularmente aquellas del mundo del espectáculo frívolo, ese de plumas y lentejuelas que marcara una época dorada de recintos como el Bim Bam Bum y el Picaresque de mediados del siglo pasado, presenté al Fondart el proyecto "Las vedettes de Alfredo Molina la Hitte", que consistía en el montaje de una exposición, catálogo incluído, con los retratos de las más hermosas mujeres que hicieron soñar a nuestros abuelos. La Biblioteca Nacional nuevamente se cuadró con la iniciativa. ¿Y el Fondart? Ná ni ná.



A la tercera debía ir la vencida, pensé yo. Así que este año, la cosa iba por otro lado: hacer una investigación histórica-estética, de manera de poner en valor la obra fotográfica de Molina la Hitte, entrevistar a los y las protagonistas de los retratos, complementando así, con el anecdotario tras bambalinas, la monografía sistematizada elemental. Contando con el compromiso de Editorial Pehuén y de las editoras de la colección "Relatos del Ojo y de la Cámara" para publicar la investigación el próximo año, y con la Biblioteca Nacional para la difusión y puesta en operaciones, adivinen lo que pasó con el Fondart...



Quedé en la lista de espera. Al menos me voy acercando. Algunos me han dicho "siempre corre la lista de espera"; otros, "nunca corre"; incluso por ahí, "a veces corre". Mientras tanto, el genio de Molina la Hitte tendrá que seguir esperando a ver si en algún momento se produce por fin el ansiado acercamiento. Yo, por ahora, me aprovecho de esta tribuna, bastante escuálida aún por cierto, para mostrarles algo de éste destacado artista, que algún día, no me cabe duda, lograré poner en escena.

miércoles, mayo 10, 2006

Bueno, ya tengo mi blog. ¿Y ahora qué?

Estimados amigos, conocidos, desconocidos por conocer y desconocidos propiamente tal:

Al parecer es cierto, si uno no tiene blog se queda fuera del mundo. No puede opinar en algunos temas interesantes pues hay discrimadores que solo permiten opinar a los blogeros. Queda colgado en algunas reuniones presenciales con amigos en que se conversa de los blogs, de sus protagonistas y de sus interesantes publicaciones y comentarios.

Yo pensaba que para poner un blog había que por lo menos tener algo interesante que contar como la increíble y festejada historia denominada"De cómo el restaurador de fotografías se entrevistó con el implacable tirano en su residencia particular de la V Región" o por lo menos exhibir una foto interesante como "La Alameda de las Delicias y Estación Central a finales del siglo XIX" sin embargo, mis buenos amigos aguirrebello, ipnauj y pipiolex me terminaron de convencer: "crea un blog, te demorarás 5 minutos y ya no más", me dijeron. "Te pones a escribir cualquier huevada". Me convencieron y listo.

Asi que acá les presento mi blog, que por el momento es "cualquier huevada", pero que espero sea con el paso del tiempo, una instancia de conversación amena, una recopilación de temas de interés, ilustrado con fotografías de archivo y aderezado con recetas de exquisitos platillos y burbujeantes cocteles.

Es decir, una verdadera mezcolanza de huevadas.

Salud,

TitOz